Miyazaki comenzó su carrera en el desarrollo de juegos relativamente tarde. Pero cuando tenía 33 años, ya estaba trabajando como director en Demon’s Souls , el clásico de PlayStation 3 que creó el pseudogénero Souls , como una faceta perdurable de la historia de los juegos. Desde entonces, Miyazaki se estableció como el genio creativo detrás de los proyectos más grandes de FromSoftware, incluidos Dark Souls , Bloodborne , Sekiro: Shadows Die Twice y ahora Elden Ring , que se lanzó para todas las consolas de juegos importantes (aparte de Switch, que normalmente no puede manejar juegos tan vastos) el 25 de febrero. Desde entonces, he pasado más de 90 horas viajando a través del subconsciente de Miyazaki.

Elden Ring es un clímax inevitable en el legado de Miyazaki. Es esta cosa masiva y en expansión que toma prestado, literalmente, de todos los proyectos de FromSoftware que lo precedieron. El juego es (y lo siento de antemano por decirlo) el lugar donde Dark Souls se encuentra con Breath of the Wild . Apenas sé a dónde voy o qué estoy haciendo la mitad del tiempo, pero la experiencia no es tan difícil de manejar como para abrumar con sus muchas opciones y sistemas. Elden Ring en su mayoría se mantiene fuera de su propio camino, brindándole suaves empujones en la dirección de cosas geniales y al mismo tiempo brindando poca resistencia si elige forjar su propio camino, un paquete completo perfectamente envuelto en la esperada ambigüedad del diseño tradicional de FromSoftware.

Todo en Elden Ring viene incluido con su propio tipo de fricción, diseñado para frotarte en el sentido equivocado hasta que, finalmente, te frota en el sentido correcto. Y esos bordes ásperos no se pueden lijar sin cambiar fundamentalmente toda la razón de ser. Souls a menudo se burlan del sentimiento de logro que surge al superar los tan cacareados desafíos del género, pero es más que eso. Es como cuando mi padre engrasó recientemente las bisagras de una vieja puerta mosquitera en la casa de mi infancia. La primera vez que lo abrí después de su turno como personal de mantenimiento, busqué a tientas con una breve ingravidez cuando no me recibió el sonido y la sensación exactos que esperaba. No escuché nada. No sentí nada. Era como si estuviera en un vacío. Toda la textura, toda la personalidad que la puerta tenía antes en sus juntas chirriantes había desaparecido, reemplazada por una suavidad susurrante que ocultaba su existencia en lugar de añadir sabor al mundo.

El mundo de los videojuegos hace tiempo que dejó de ser un espacio de ocio cerrado y exclusivo de las generaciones más jóvenes y de algunos frikis apasionados que pasaban de la treintena o incluso de la cuarentena. Cuando los creadores de este entretenimiento virtual se dieron cuenta de su alcance, empezaron a buscar otros horizontes, o lo que es lo mismo, otros usos que los sacaran de un grupo limitado de consumidores (por mucho que ese grupo estuviera formado por millones de personas) para hacerlo un producto que llegara a cualquier franja de edad.

Otro día hablaremos sobre los videojuegos dirigidos a los más jóvenes de la casa y sus múltiples usos en educación y desarrollo; hoy queremos enfocarnos en otro grupo de edad al que el ocio se le restringe bastante, y que en concreto el mundo virtual se les hace muy cuesta arriba: nuestros abuelos y abuelas. Parecía que la misma concepción de los juegos virtuales, desde los más rudimentarios para los primeros ordenadores y consolas hasta los avanzados en plataformas de streaming online, dejaban fuera a todos aquellos que no hubieran nacido en la era digital; y las personas mayores, que ya estaban bastante crecidos cuando la tecnología de redes e internet llegó a nosotros, estaban por definición en ese grupo.

Sin embargo, ese camino no estaba totalmente acotado, como se ha podido demostrar con el paso del tiempo. Nuestros ancianos demostraron una resiliencia enorme al poder adquirir ciertos conocimientos sobre todo lo que rodea a este mundo digital, a pesar de lo extraño y lejano que todo les resultaba; así, los videojuegos para la tercera edad son una realidad en nuestro días, un recurso que no solo hace que nuestros mayores estén metidos de lleno en la revolución tecnológica, sino que aprovechan sus innumerables beneficios para tener una mayor calidad de vida, ¿quién lo iba a pensar hace solo unas décadas atrás?

No solo los videojuegos; el acceso a internet puede hacer que la vida de las personas mayores mejore notablemente en calidad, como podrás imaginar. La red los hace estar en contacto permanente con sus familias, y con los servicios sanitarios y de seguridad; y también puede hacer que mantengan amistades con intereses comunes, e incluso encuentren otras nuevas (vía redes sociales, por ejemplo). Claro que esto último puede traer consiguo cierto riesgo, pues no nos podemos engañar: los peligros de internet están al acecho, sobre todo a para los grupos más vulnerables, como es el de la tercera edad.

Y es que las tentaciones también están al alcance de los abuelos y abuelas que navegan por la red, y que se encuentras por ejemplo con porno online a raudales. Muchos de ellos pueden llegar a volverse adictos a este tipo de contenido xxx; e incluso otros pueden querer ser los protagonistas, si es que les atrae el porno amateur. Así, no es una novedad ver videos caseros de viejas putas que aprovechan la cámara para grabarse mientras se masturban, mostrando sin pudor sus peludos coños maduros; o las que follan con chicos que podrían ser sus hijos o incluso sus nietos. Y un gran número de ellas tienen su primera infidelidad como mujeres casadas gracias a la pornografía gratis, felices de convertirse en unas zorras online a la vista de millones de cibernautas.

Claro, todo tiene sus pros y sus contras, no es una cuestión de edad. Lo bueno es saber encontrar el lado ventajoso de todos los recursos que tenemos a nuestro alcance, y adaptarlos a nuestras necesidades. Si además somo capaces de divertirnos con ellos, bienvenida sea la era virtual.